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PODCAST: Entrevista con Oracio Pacori, Director de Derechos Humanos sin Fronteras (Cusco – Perú)

Oracio Pacori, director de Derechos Humanos sin Fronteras (DHSF), realiza un análisis de las principales características de la actividad minera en la región del Sur Andino del Perú, principalmente en la provincia Espinar, en donde se encuentra el proyecto minero Antapaccay, de propiedad de la multinacional Glencore. Se trata de un caso emblemático que reproduce muchos patrones sobre la forma en que se impone la minería y los impactos que genera en la región, y que influye en otros proyectos regionales de gran importancia.

En Perú existe mucha expectativa sobre lo que el nuevo gobierno de Pedro Castillo vaya a hacer en materia minera. A lo largo de las últimas semanas, diversas organizaciones y comunidades afectadas por la minería, han enviado mensajes al nuevo gobierno que asume funciones este 28 de Julio, relacionadas principalmente a la atención de sus demandas en materia ambiental, de salud y derechos humanos. Muchas de estas voces provienen del Sur Andino del Perú, la región en donde existen más conflictos socio ambientales relacionados a la actividad minera transnacional.

Derechos Humanos sin Fronteras (DHSF) es una organización que trabaja en temas relacionados a los impactos de la minería en el Sur Andino del Perú, específicamente en las provincias de Espinar, Chumbivilcas y Paruro, del departamento de Cusco. En esta región se encuentran importantes proyectos y operaciones mineras de gran escala. Dos de estas operaciones, son: Antapaccay, de propiedad de la empresa minera Suiza Glencore (provincia Espinar); y Constancia, de propiedad de la empresa canadiense Hudbay (provincia Chumbivilcas).

Foto: https://www.ecured.cu/

Las operaciones mineras de esta región se encuentran ubicados en territorios de comunidades indígenas y campesinas que se dedican principalmente a la agricultura, por lo que el agua es muy importante para su subsistencia. La gran minería genera presión y competencia por el uso del agua, no solamente porque consume ingentes cantidades de agua para extraer y procesar el mineral, sino porque también contamina los ríos y lagos con sus desechos químicos y tóxicos.  Todo esto genera resistencia por parte de las comunidades y conflictos socio ambientales.

Oracio Pacori (DHSF)

Oracio Pacori, director de Derechos Humanos sin Fronteras, hace un análisis de las características principales de la actividad minera en la región del Sur Andino del Perú, enfocado principalmente en la provincia Espinar, en donde se encuentra el proyecto minero Antapaccay. Se trata de un caso emblemático que reproduce muchos patrones sobre la forma en que se impone la minería y los impactos que genera. Espinar, en donde se explotan minerales por casi 4 décadas, brinda un panorama de lo que puede suceder en las regiones en donde se busca imponer otros proyectos mineros de importancia, como Tía María, Quellaveco, Las Bambas, y varios otros.

PRIMERA PARTE – Panorama general de la minería en el Sur Andino del Perú  

Las operaciones mineras Antapaccay y Constancia se encuentran dentro del llamado “Corredor Minero” del Sur Andino del Perú, una región que alberga importantes operaciones mineras y carreteras por donde se transportan los minerales hacia las costas del Pacífico para su exportación. Esta zona se encuentra constantemente militarizada producto de los “estados de emergencia”, una figura normativa que suspende los derechos de las comunidades y las protestas sociales para garantizar la producción y exportación de minerales.

Foto: https://www.horizonteminero.com/

La mina Antapaccay (anteriormente mina Tintaya), es un yacimiento polimetálico que produce cobre, plata y oro. Actualmente Glencore busca ampliar sus operaciones mineras en Espinar, a través de la ampliación de Antapaccay, hacia el nuevo proyecto minero “Coroccohuayco”.

En esta parte de la entrevista, Oracio Pacori nos brinda un panorama general sobre lo que sucede en Espinar y en el Sur Andino del Perú en relación a la minería, y el rol que desempeña DHSF.

Oracio Pacori (DHSF):

TerraJusta · Panorama General De La Minería En El Sur Andino Del Perú

Transcripción: Mi nombre es Oracio Ángel Pacori Mamani. Soy el actual director de Derechos Humanos sin Fronteras (DHSF).  DHSF es una ONG, una organización sin fines de lucro de la sociedad civil, que promueve la defensa de los Derechos Humanos, principalmente en las provincias altas de la región de Cusco, en Perú. Nos estamos refiriendo a las provincias de Espinar, Chumbivilcas y Paruro. Son tres provincias que tienen una característica, las tres están en un territorio en donde se desarrollan actividades extractivas, principalmente gran minería. Pero son provincias netamente rurales, con un tema identitarios muy fuerte, cada una con sus características.

Estas tres provincias, además, se articulan al “Corredor Minero” del Sur, porque articula las regiones de Puno, Cusco, Arequipa y Apurímac, donde está el proyecto minero más grande del país: el proyecto las Bambas, que ahora es de MMG (Minerals and Metals Group, de China), pero no olvidemos que este proyecto antes era de propiedad de Glencore Xtrata.

En el caso del corredor minero, Espinar es un caso emblemático. Sería la única provincia en el corredor minero, en donde hay una experiencia de 40 años (de minería). Ahí está el proyecto minero, que ahora es Glencore Antapaccay, pero más antes era el proyecto Xtrata Tintaya. Y ya en proceso de avance de estudio de exploración – ya están en el tema de la consulta previa –el proyecto ampliación Coroccohuayco. Eso nos dice que Espinar va a seguir siendo emblemático porque si se logra aprobar la ampliación Coroccohuayco con Glencore, estaríamos hablando más o menos 30 a 40 años más de minería. Entonces (Espinar) va a seguir siendo un caso emblemático.

Como podemos ver, en las provincias en donde está DHSF, ve temas de defensa de Derechos, ahora el tema extractivo principalmente, temas de defensa de Derechos Colectivos, que tiene que ver con la defensa del medio ambiente, los impactos negativos que genera esto (la minería), principalmente en las comunidades campesinas, y la afectación, resistencia y movilización que se genera a través de las organizaciones sociales.

SEGUNDA PARTE – Convivencia con la minería, Impactos y conflictos sociales

Para hablar de la convivencia con la minería en Espinar, es necesario referirse al denominado “Convenio marco”, suscrito entre la empresa minera y la municipalidad el año 2003, por el que el 3% de las utilidades anuales de la actividad minera se destinan al desarrollo de la provincia. Desde su creación, las organizaciones han exigido sin éxito la modificación del convenio, para que sea la provincia la que administre de forma autónoma estos recursos, y no la empresa, como sucede ahora.

Durante años, las comunidades y organizaciones sociales han exigido al estado y a los gobiernos de turno la atención integral a sus demandas, para que se modifique el convenio marco y se atiendan los problemas ambientales y de salud. Sin embargo, la apatía del estado y de la empresa han provocado conflictos de gran intensidad.  El año 2012 la población se movilizó y fue reprimida violentamente por la policía, dejando como consecuencia cuatro personas muertas, varios heridos y detenciones arbitrarias. Como resultado de estos conflictos, se ha criminalizado la protesta social a través de juicios en contra de los líderes sociales de la provincia.

De todas las operaciones mineras existentes en el corredor minero, Antapaccay en Espinar, es probablemente la que más denuncias por contaminación y daños a la salud reporta, y en donde más conflictos sociales y represión estatal se ha producido.

Oracio Pacori (DHSF):

TerraJusta · Convivencia Con La Minería, Impactos Y Conflictos Sociales

Transcripción: En el primer conflicto social es dónde se visibiliza años atrás, el tema de la convivencia (con la minería), para encontrar mecanismos de cómo Espinar se beneficia de la actividad minera… y creo que es en esa medida que nace este primer “convenio marco”, para que una parte de las utilidades que genera (la minería), sean distribuidos en beneficio del desarrollo de Espinar. Pero este tema del “convenio marco” no logra institucionalizarse, y la actividad minera ha seguido avanzando, generando otro tipo de impactos. Hemos sido también parte del conflicto el año 2012. La actividad minera había generado impactos ambientales… o sea ya se visibilizaba ese tema de los impactos, principalmente en el tema del agua. Es por eso que a través de un estudio demostramos de que había contaminación que (la minería) estaba generando en los recursos hídricos. Se genera una situación de conflictividad, ya no para ver de temas de relacionamiento social, sino ver de cómo se mitiga, se atiende y se buscan mecanismos para poder solucionar el tema del efecto ambiental que estaba generando la actividad minera. Pero es ahí, en ese entonces, que se ven los primeros casos de criminalización a los dirigentes, a los líderes sociales de las comunidades, quienes salen a protestar para hacer valer sus derechos. Es por eso que desde entonces venimos acompañando casos de criminalización de dirigentes y autoridades.

Eso es lo que genera un conflicto en el año 2012. Posterior a ello se han generado una serie de conflictos, y también se han visibilizado otro tipo de problemáticas. Por ejemplo, el tema de la afectación a la salud. Entonces, la afectación a la salud de las personas con metales tóxicos, es un tema que lo estamos viendo, y que también está generando preocupación y resistencia en algunas comunidades, porque eso también ya les afecta a sus vidas, ya no es sólo es el recurso natural, ya no solo es el mecanismo de convivencia social, sino ya problemas de salud. Eso es lo que estamos viviendo en Espinar en líneas Generales.

A esto pues se suma, que han estado declarando constantemente “estados de emergencia” no solo la provincia de Espinar, sino todo el corredor minero. Es más, las declaratorias de emergencia, que antes declaraban en todo el corredor, ahora son mucho más focalizadas. O sea, ante tantas declaraciones de emergencia, ya declaran estado de emergencia en un distrito o algunas comunidades. Entonces allí hacen un uso excesivo (de la fuerza) … una mala interpretación de la norma, desde el estado para poder controlar, y ver que es la única forma de evitar situaciones de conflictividad, cuando debe ser el diálogo, el respeto a los derechos, los que encaminen estos procesos de conflictividad para su solución en sí.

TERCERA PARTE – Actividad minera y conflictividad en Espinar en el contexto del Covid19

La minería transnacional en Perú no ingresó en cuarentena durante la pandemia del Covid19. Pese a las restricciones sanitarias y la cuarentena, el gobierno permitió el desarrollo de la minería en toda la cadena de producción. Y, así como las actividades mineras no se detuvieron, tampoco lo hicieron los conflictos inherentes a ella.

En el caso de Espinar, los últimos conflictos se produjeron en medio de la pandemia, entre julio y agosto del año 2020. La población exigía atención a sus demandas en cuanto a salud y medio ambiente, la modificación del “convenio marco”, pero además el pago único de un bono de 1000 soles (265 USD aprox.) provenientes de los recursos del “convenio marco”, que sirva para aliviar las necesidades derivadas del impacto económico de la pandemia. Ante la negativa de la empresa, la población salió a protestar y fue brutalmente reprimida por la policía. En agosto de ese año, La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) del Perú y DHSF publicaron un amplio informe en el que denuncian la violación de Derechos Humanos, maltratos y torturas por parte de la Policía Nacional hacia la población.

Para garantizar la actividad minera durante la pandemia, el gobierno continuó declarando “estados de emergencia” en la región. Además, para agilizar la viabilidad del nuevo proyecto Corocohuayco de Glencore, las autoridades propusieron realizar consultas virtuales con las comunidades del área de influencia, algo que fue rechazado por las organizaciones sociales. En la actualidad, la minería en general es parte fundamental de los planes de reactivación económica en el Perú, con proyectos como Antapaccay y otros a la cabeza.

Oracio Pacori (DHSF):

TerraJusta · Actividad Minera Y Conflictividad En Espinar En El Contexto Del Covid19

Transcripción: Entones hemos estado en la pandemia e igual han vuelto a declarar estados de emergencia, y han vuelto a reflotar otro tipo de problemas. No nos olvidemos de que la pandemia ha tenido un efecto económico en las comunidades, y las organizaciones sociales en Espinar, han salido a las calles para revisar el tema del “convenio marco”, que tenía al principio un enfoque más economicista, y que también empiece a ver estos temas de la afectación a los recursos naturales, el tema de la afectación a la salud.  Es más, en medio de la pandemia, (la población) ha pedido un bono (económico), y puedan tener la libertad de disponer de estos recursos.

En medio de la pandemia se ha desarrollado este conflicto, igual ha habido represión por parte del estado, ha habido heridos, mal actuar de la policía, ha habido intimidación digamos hasta a profesionales médicos, que han corroborado que los heridos han sido heridos de bala. (Ha habido) denuncias de parte de los dirigentes para que se investiguen estos temas, pero que siguen truncados en el poder judicial.  

Espinar, pese a la pandemia, sigue en situación de conflictividad, en situación de movilización, pero también en situación de constante diálogo, solicitando el respeto de sus derechos, pidiendo la intervención de la empresa para que respete sus derechos, pero haciendo un llamado de atención al estado para que pueda solucionar estos temas.

Entonces, por esta data y estos últimos años, puedo decirte que la actividad extractiva, la actividad de gran minería en Espinar, lo que ha generado en la población, son una serie de situaciones en distintos aspectos, de vulneración de derechos. Excepto en el desarrollo de un futuro proyecto minero. En este tema de la ampliación de este proyecto Corocohuayco, están de nuevo en una situación de conflictividad, o sea, son 13 comunidades las que tienen que ser consultadas. Y, es más, en medio de la pandemia, (para) garantizar el desarrollo de este proyecto, han visto la forma en momentos de querer hacer la consulta virtual. Esto no funcionaría porque son comunidades campesinas que tienen un modo cultural distinto de organizarse y de convivencia, y que requiere otro trato.

Entonces, como podemos ver, hasta en el tema para el posterior desarrollo del proyecto (Corocohuayco), podemos ver que la actividad extractiva minera, sigue digamos con un matiz de vulneración de derechos de toda índole.

Y lo que si tenemos que destacar durante la pandemia, es que las actividades extractivas, pese a que hemos estado en una serie de cuarentenas, de cuidado, en todo el Perú, no ha dejado de operar. Pese a la pandemia han estado operando. Ha habido denuncias en distintos momentos, de que los primeros contagiados por el tema del Covid, han sido trabajadores de estas empresas, o trabajadores de las empresas que subcontratan estas empresas, y que se movilizan en estas zonas. Entonces el primer caso de contagio en Espinar, se viene dando de una empresa subcontratista de trabajadores, que han hecho de la Covid19 llegue también a la provincia de Espinar. Y este tema lo han tratado de manejar de manera silenciosa, no se ha podido hacer público, pero ratificar, de que, pese a la pandemia, Glencore Xtrata y las demás empresas mineras, no han dejado de operar.

Por ejemplo, las medidas de reactivación que se han dado en el país, con incentivos económicos, los beneficiarios han sido estas empresas mineras, pese a estar operando, han sido los primeros que han sido beneficiados. Ese es un tema sobre el cual no se ha dicho mucho.

CUARTA PARTE – Patrones y tendencias de la minería en el Sur Andino del Perú

Las actividades mineras en Perú por lo general reproducen ciertos patrones o tendencias relacionadas a los impactos que generan. Espinar es en muchos aspectos, un caso emblemático en donde se reproducen una gran cantidad de estos patrones. En Espinar existen denuncias de contaminación del medio ambiente y del agua, afectaciones a la salud de la población, conflictos socio ambientales, violación de derechos humanos y criminalización de la protesta social. Si bien cada proyecto y operación minera tiene sus propias características, es innegable que lo que sucede en Espinar, se reproduce en cierta medida en otros proyectos y operaciones mineras del “corredor minero” del Sur andino del Perú.

Además, no solamente existen patrones relacionados a los impactos que la minería produce, sino también a la forma en que los proyectos mineros son viabilizados. Por ejemplo, durante la pandemia, las autoridades también quisieron implementar la “consulta virtual” para viabilizar proyectos de Hudbay en la provincia Chumbivilcas. También existen casos que han querido reproducir la experiencia del “convenio marco” de Espinar, que, de hecho, es visto como un “mal ejemplo” por otras empresas en la región.

Una característica común en todos estos proyectos y operaciones mineras, es, sin duda, la tensión que se genera entre la minería y las comunidades, con conflictos de alta y baja intensidad. Por ejemplo, Espinar es un caso de convivencia con la minería, en el que las comunidades se organizan para hacer valer sus derechos y en donde los conflictos surgen por la falta de atención de las autoridades. En el caso del proyecto Tía María de la empresa Southern  Copper (departamento de Arequipa), es un proyecto que se quiere imponer por la fuerza y que ha provocado conflictos violentos, pues las comunidades y organizaciones rechazan la actividad minera debido a que amenaza al agua y a la actividad agrícola de la zona. En el caso del proyecto Quellaveco de la empresa Anglo American, (departamento de Moquegua), se trata de un proyecto que, aunque ha generado protestas en el pasado, parece no necesitar de la fuerza para imponerse. El grado de conflictividad depende de muchos factores, incluyendo la capacidad organizativa de la población y las estrategias que utilizan las empresas para viabilizar sus proyectos.

Foto: http://proyecta.minem.gob.pe/

Pese a estas diferencias, Oracio Pacori señala que los impactos de la minería en todos estos casos serán los mismos, principalmente porque todos son proyectos mineros que contemplan la extracción de minerales mediante la técnica de tajo abierto, que generan muchos impactos.

Oracio Pacori (DHSF):

TerraJusta · Patrones Y Tendencias De La Minería En El Sur Andino Del Perú

Transcripción: Espinar es una caja de resonancia de lo que viene ocurriendo en los demás proyectos mineros. Es el tema extractivo. Espinar es una caja de resonancia, porque todas las medidas, estos patrones – ya sea en el tema de criminalización, ya sea en el tema de los procesos de diálogo o en el tema ambiental – se vienen repitiendo en otras regiones, en otros proyectos mineros. Obviamente con una serie de variaciones, pero como te digo, Espinar, por la data y la experiencia que tiene, principalmente en el Corredor minero, es la principal caja de resonancia. Lo que apliquen en Espinar, van a ir aplicando en otros proyectos, y con mucha más eficacia. Por ejemplo, este tema de querer hacer la consulta previa de manera virtual, en el caso del proyecto Constancia de Hudbay han querido hacer la consulta previa virtual a través de la participación ciudadana virtual.

Entonces como podemos ver, estos patrones que se dan muchas veces, toman como referencia lo que viene aconteciendo en Espinar.

En materia de Criminalización, Espinar es el principal foco, por este relacionamiento delicado que tiene (la minería) con las comunidades que termina en situaciones de conflictividad, o situaciones de enfrentamiento y movilización. Lo que se hace por ejemplo ahora desde el sistema de justicia a los dirigentes, es, a la primera convocatoria de una movilización, desde el ministerio público en vía de prevención del delito, desde el poder judicial, los dirigentes son notificados automáticamente, como un mecanismo de intimidación. Ni siquiera hay un hecho, pero ya los están intimidando, los están notificando, tratando de tipificarles un delito, cuando la protesta no solamente es un derecho, sino que el poder conversar, el dialogar, hasta opinar en contra la actividad extractiva o querer denunciar situaciones de vulneración en ese contexto, pues ya son de alguna manera intimidados. Creo que, en esos temas, todo lo que ocurre en Espinar, vienen aplicando en otros proyectos extractivos.

Si nosotros miramos el corredor minero, obviamente el estilo de operación que tiene Glencore Antapaccay, es muy distinto al estilo de operación que tiene, por ejemplo, Hudbay Constancia, que es una empresa canadiense. El mecanismo de relacionamiento que tienen (Hudbay) con las comunidades es mucho más cerrado. Prácticamente en el caso Hudbay tienen cooptadas a las comunidades campesinas, tienen otros mecanismos de adquisición de terrenos, etc. Cada proyecto tiene sus características, creo que eso hay detallarlo. Pero en el camino, los problemas sociales, los impactos que generan, son los mismos. El 2015 empieza el proyecto minero en el caso de Hudbay, Constancia. Hasta el 2020, no tenían situaciones de conflictividad, ahora en Chumbivilcas, los distritos donde está el proyecto… son espacios donde podríamos decir, cada mes hay una situación de conflictividad y por cada nuevo tema. Por este tema de convivencia, se está generando espacios de diálogo. Desde la población piden mecanismos de, por ejemplo (como los) que se han generado en Espinar, con los “convenios marco” entre los gobiernos distritales con la empresa minera. Y también están empezando a salir algunas denuncias de contaminación ambiental… en 5 años de operaciones, ya se visibilizan situaciones de afectación a los recursos naturales. Entonces este es un tema que, así como ha pasado en Espinar, va a ir pasando.

En el sur Andino, tenemos un fuerte arraigo de organización comunal. Las comunidades campesinas, son organizaciones vivas, que tienen que dialogar necesariamente con las empresas extractivas, porque el recurso mineral está en su territorio. Entonces eso de repente hace que se visibilice y muestren situaciones de resistencia al ver impactos negativos ante estas actividades. Por ejemplo, en el caso de Tía María (Arequipa), está demostrado y es claro que la actividad que dinamiza la economía de la población y que además puede generar recursos a la economía y al erario nacional, es la agricultura principalmente la que se hace para el consumo nacional, pero ya con algunos avances para la agroexportación. Entonces yo creo que un productor, en el caso del valle de Tambo, que ve muchas más posibilidades, tangibilidad, no sólo como modo de vida, sino para su propio desarrollo económico en la agricultura, pues se va a oponer a la minería, que no solamente le va a impactar en el territorio, sino que no le va a generar mayor impacto económico en su vida y desarrollo como tal, porque es las utilidades (mineras) se las va a llevar un pequeño grupo, eso es sabido. Creo que esas podrían ser las características en el caso del valle de tambo para que haya resistencia. En el caso de Quellaveco, creo el tema de la organicidad y de repente la carencia y el desarrollo de este tipo de actividades económicas, como la agricultura, hace digamos viable (el proyecto minero) y que en silencio vaya a avanzando este tipo de proyectos, pero que al final va a generar impactos, no solamente en los territorios en donde están, sino también impactos en los territorios aledaños en las regiones donde se desarrolla este proyecto. Pero los impactos van a ser los mismos, porque estamos hablando de características comunes, porque son empresas… que tienen una vocación actividad minera todos a tajo abierto, y que van a generar los mismos impactos.

Eso vendría a ser como un primer análisis de tendencia que puedo hacer, solamente conociendo cómo van los proyectos. Cada proyecto tiene sus características técnicas, y habría que revisarlo desde ese enfoque.

QUINTA PARTE – Transición energética y discursos corporativos

Al final de la entrevista Oracio Pacori nos habla de la transición energética y de la forma en que las empresas utilizan el discurso de los metales de transición para expandir sus proyectos mineros, sin tomar en cuenta los impactos que generan en los territorios.

El proyecto Antapaccay de Glencore extrae principalmente cobre, cuyo precio internacional en el mercado internacional se ha elevado. Esto genera mayor presión en territorios como Espinar y en otros territorios de donde se extrae cobre y otros metales de transición. Esta situación genera más impactos en las fuentes de agua. Todo esto sin duda exacerba los impactos de la crisis climática que sufren estas poblaciones que cuentan con limitados recursos hídricos.

El caso Glencore en Espinar ciertamente dan muchas pistas que deben ser tomados en cuenta en otros casos similares, como es el caso de Constancia, Tía María, Quellaveco, La Bambas y muchos otros. Es sin duda un panorama común en toda la región del Sur Andino del Perú, una región en donde empresas como Glencore tienen pensando quedarse por muchos años más.

Oracio Pacori (DHSF):

TerraJusta · Transición Energética Y Discursos Corporativos

Transcripción: Estamos en una sociedad donde hay un desarrollo tecnológico y dónde venimos experimentando el uso de otro tipo de alternativas, no sólo energéticas, sino complementarios hacia la producción de otro tipo de bienes. Pero creemos que estos estudios, estos discursos, son procesos que se desarrollan en plazos, no son procesos inmediatos. Nosotros venimos hablando en el país, por ejemplo, solo en el tema automovilístico, de que vamos a entrar en un proceso de transición – del uso de la gasolina al tema del gas, y del gas se habla del tema de los carros que van a andar con electricidad. Si tú lo ves en práctica, seguimos teniendo un 90 a 95% en el caso de todo el país, que todavía dependemos del consumo de la gasolina. Para que pase este proceso de transición van a tener que pasar años, uso de cambio de tecnología, ese es un tema que digamos tiene para data.

Creo que frente a ese tema de la transición que plantean desde Glencore…. el tema de fondo es que lo utilizan como una estrategia para poder ampliar sus proyectos. En el caso de Glencore Antapaccay, en Espinar, si ya no tendrían mayor interés por el tema del cobre, no estarían en la ampliación del proyecto Corocohuayco, que todavía está en proceso de consulta.

Entendemos que es un proyecto polimetálico, pero el principal metal que sacan es cobre. Entonces habría que ver la tendencia de cobre en el mundo, la demanda de este metal y para qué se utiliza. Creo que, en esa dimensión, decir que vamos a ir a una transición es un discurso más para la negociación.  

Yo creo que Glencore Xtrata todavía va a tener bastante presencia en Espinar y va a estar vinculada a la actividad minera, principalmente de cobre por muchos años más, así como en la práctica lo estamos viendo.

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