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Las respuestas de Anglo American a nuestras consultas AGM plantean más preguntas de las que responden

Como miembros de London Mining Network, junto a nuestros aliados de DHUMA, enviamos preguntas al AGM en línea de Anglo American en mayo de 2020, sobre sus proyectos mineros en Perú. Las respuestas de la empresa dejaron mucho que desear.

La reunión anual de accionistas del gigante minero Británico, Anglo American, tuvo lugar a puertas cerradas el 5 de mayo de 2020. La compañía es propietaria de la mina de cobre Quellaveco en la región de Moquegua, en el sur de Perú, programada a comenzar operaciones en 2022. Junto con colegas de DHUMA Derechos Humanos y Medio Ambiente, Puno, presentamos una serie de preguntas a la reunión de accionistas sobre los impactos de la mina Quellaveco en las comunidades y en las fuentes de agua locales, así como en el accionar de la empresa frente a la pandemia del COVID 19. La compañía publicó sus respuestas escritas a nuestras preguntas poco después. A continuación una crítica general de fondo a las respuestas predecibles e insatisfactorias de la empresa.

Por TerraJusta / Derechos humanos y Medio Ambiente – DHUMA Perú 

Sobre el consumo de Agua y el desequilibrio hidrológico 

Una de las principales observaciones al proyecto Quellaveco tiene que ver con el elevado consumo de agua que proyecta la operación (22 millones de m3 de agua dulce año). A esto se suman los potenciales impactos que la construcción del proyecto y la extracción de agua para sus operaciones podrían provocar en el equilibrio hidrológico de la región.

Las observaciones al primer Estudio de Impacto Ambiental de Quellaveco realizadas por el Hidrogeólogo Robert Moran (2002), sugieren revisar la situación hídrica de la región de una manera integral, debido a que la región pertenece a un ecosistema de desierto, y además porque la extracción de agua para la actividad minería supone convertir el agua en un recurso no renovable, que se sobreexplota y contamina impidiendo su regeneración.

Anglo American afirma que el proyecto Quellaveco contempla el uso del “excedente de agua de la cuenca del Tambo en tiempo de lluvias”. La empresa argumenta que estas aguas no tienen uso agrícola o doméstico y que cada año más de 500 millones de m3 de agua “se pierden” en el océano. Sin embargo, argumentar que “estas aguas no tienen ningún uso”, es una afirmación absolutamente arbitraria y que desconoce los conceptos básicos de los ciclos hidrológicos. Es importante señalar que el “ciclo del agua no tiene un principio y fin” y que los cursos de agua superficial y sus escorrentías o excedentes en tiempo de lluvias, cumplen una serie de servicios ambientales, como la recarga de acuíferos subterráneos y la regeneración de flora natural, entre varias otras.

“El agua que se encuentra sobre la superficie terrestre o muy cerca de ella se evapora bajo el efecto de la radiación solar y el viento. El vapor de agua, que así se forma, se eleva y se transporta por la atmósfera en forma de nubes hasta que se condensa y cae hacia la tierra en forma de precipitación. Durante su trayecto hacia la superficie de la tierra, el agua precipitada puede volver a evaporarse o ser interceptada por las plantas, luego fluye por la superficie hasta las corrientes o se infiltra. Del agua infiltrada, una parte es absorbida por las plantas y posteriormente es transpirada, casi en su totalidad, hacia la atmósfera y otra parte fluye bajo la superficie de la tierra hacia las corrientes, el mar u otros cuerpos de agua, o bien hacia zonas profundas del suelo para ser almacenada como agua subterránea y después aflorar en manantiales, ríos o el mar”.

Lo que este párrafo describe, es el proceso natural de interacciones entre la naturaleza y los seres vivos, relación que es menospreciada por Anglo American cuando afirma que esta agua simplemente se “pierde en el mar”.  Esta afirmación es propia de aquellos cuya visión de los procesos hidrológicos es enfocada primordialmente en necesidades económicas, dejando de lado las necesidades sociales y ambientales presentes en la zona.

Es importante señalar que el agua dulce que llega desde los ríos al mar cumple una función, debido a que es parte del proceso natural conocido como el “ciclo del agua”. En ese sentido, la descarga de estas aguas en el océano es sumamente importante, porque: (a) contribuye con nutrientes y la consiguiente preservación de la biodiversidad costera, (b) conserva la geografía de estuarios y fiordos, y (c) mantiene el normal funcionamiento de los ecosistemas a través de la circulación de agua salobre y marina.

El impacto de la futura extracción de agua de los ríos que desembocan en el mar por parte de Quellaveco, requiere una evaluación integral, en donde se tomen en cuenta tanto las necesidades sociales como naturales. Se debe establecer un “caudal ecológico”, que asegure una cantidad suficiente de agua en los caudales para el correcto funcionamiento de los ecosistemas, la preservación de los recursos biológicos y la biodiversidad, el aporte suficiente de nutrientes, la dilución de contaminantes, la disminución de los impactos causados por los eventos extremos y la preservación del paisaje. En ese sentido, se deben priorizar estudios de recurso de agua a nivel regional por investigadores independientes que ayuden a determinar los “caudales ecológicos” y otros estudios reales y pertinentes.

Esta visión mercantilista del agua y su uso desmedido para a minería, deriva en lo que Harvey (2005) considera como “acumulación por desposesión”, en desmedro de las comunidades y de los ecosistemas locales. En palabras de Moran (2015), se estaría “minando” el agua en el sentido de volverlo un recurso no renovable, que se sobreexplota por encima de su capacidad de recarga natural y regeneración. Ante esa realidad es necesario preguntarnos, ¿Cuál será el impacto a largo plazo del uso minero de estas aguas en el ecosistema local? ¿Cuál es el valor del agua dulce “que nadie usa” y que Anglo American utilizará para explotar Quellaveco? Talvez Anglo American debería pagar por el uso de esta agua al Estado Peruano y a las comunidades agrícolas que dependen de las precipitaciones pluviales y de los cursos de agua subterráneos y superficiales, como acto de responsabilidad social y de compromiso con el medio ambiente.

Finalmente se debe dejar en claro que la afirmación de Anglo American, de que la presa Vizcachas “mantendrán los niveles de agua” en la cuenca del río Tambo y que incluso “mejorará su calidad”, es negar que la construcción de una represa y el desvío de un río provoquen impactos ambientales en esta región donde se ubica el desierto más seco del Perú. A simple vista es inconsistente y no toma en cuenta la escasez de agua que ya existente en la región, además pone en duda la rigurosidad de los datos obtenidos como parte del proyecto “Quellaveco”, planteándolos una vez más como engañosos, muy optimistas y claramente sesgados al mostrar que no ocurrirán impactos significativos.

Incluso la Defensoría del Pueblo del Perú realizó advertencias e identificó la situación de la región y de los futuro impactos del proyecto Quellaveco como un posible conflicto, dado que podría agravar la escasez de recursos hídricos en la cuenca del río Tambo. Esto significa que, a medida que se acerca la fecha de inicio de operaciones de Quellaveco, este conflicto podría surgir. La empresa debería tomar en cuenta esas advertencias.

Sobre la desviación del Río Asana

La explicación de Anglo American respecto de la desviación del río Asana, no hace otra que demostrar una vez más el intento de la empresa por separar en la gestión del agua al recurso superficial del subterráneo. La empresa parece desconocer que debajo de una “cuenca superficial, existe una cuenca subterránea, cuya forma es semejante a la superficial”, Aparicio (1996). En ese sentido, debemos preguntarnos cuál será el impacto en la relación entre aguas superficiales y subterráneas como consecuencia de la desviación del Río Asana. Debemos preguntarnos qué ocurrirá con los manantiales ubicados a lo largo del río Asana producto de la desviación de su cauce. Moran afirma que existen 5 lagunas en los alrededores que de manera natural se benefician del río Asana, y que serían afectadas inevitablemente por el desvió.

En ese sentido, es necesario impulsar estudios de investigadores independientes desde el gobierno y organizaciones sociales de base para determinar con certeza las predicciones de las variaciones en la calidad y cantidad de agua superficial y subterránea producto de la desviación del río Asana. Además, se debe determinar los impactos negativos en la cantidad y calidad del agua en las regiones afectadas y las cuencas involucradas. También simular escenarios ante la posible liberación de contaminantes provenientes de relaves.

El desvío del río Asana parece responder a lo que podríamos denominar un patrón de comportamiento de las empresas mineras que modifican la naturaleza para viabilizar sus proyectos. Hay que recordar que una empresa en donde Anglo American tiene participación, ya se encargó de desviar un río en Colombia para expandir sus operaciones de carbón. Se trata del desvío del Arroyo Bruno en La Guajira Colombiana por parte de la empresa de Cerrejón, que opera la mina de carbón a cielo abierto más grande de América Latina. Esta empresa es propiedad de Glencore y BHP y Anglo American.

El Arroyo Bruno se encuentra en una región afectada por la sequía y es el principal afluente del río Rancheria, que constituye la principal fuente de agua para La Guajira. La salud del río determina las funciones del bosque seco tropical circundante, uno de los ecosistemas más amenazados de Colombia.

Cerrejón construyó un caudal artificial para desviar del Arroyo en más de 3 kilómetros. La idea fue desviar el arroyo mediante un canal artificial para que más adelante vuelva a encontrarse con el caudal natural. A pesar de que la compañía afirma que esta obra de ingeniería garantizaría la salud del Arroyo Bruno y la estabilidad del ecosistema, las comunidades que hicieron visitas al arroyo constataron que no es así y que el arroyo está seco, cosa que nunca en la historia de este Arroyo había ocurrido.

En este caso, la empresa tampoco ha investigado el comportamiento de las aguas subterráneas en la cuenca del Arroyo Bruno ni se ha tomado en cuenta el brote de aguas de las fracturas de las rocas que alimentan el arroyo en su trayecto.  Se ha ignorado que debajo de las capas de tierra están los acuíferos que se comunican de forma armónica y forman ecosistemas complejos. Las comunidades afirman que no se puede sustituir un cauce natural que se ha formado por miles de años con un cauce artificial. Ninguna obra de ingeniería puede sustituir lo que a la naturaleza le tomó siglos en construir.

Este ejercicio de alteración de la naturaleza puede tener consecuencias a largo plazo. En el caso de Quellaveco, el túnel de 8 kilómetros que se ha construido para desviar el río Asana, modifica el cauce del río para siempre y requerirá de mantenimiento de por vida, algo que la empresa no garantiza. Anglo American dice que la calidad y cantidad del agua del río se mantendrá para uso doméstico y agrícola por parte de la población local, pero ¿qué garantías o seguros le ha ofrecido a la población para evitar conflictos posteriores?

A pesar de que Anglo American afirma que el Monitoreo ambiental participativo se ha desarrollado por 5 años ha realizado inspecciones que dicen que Quellaveco no tiene efectos negativos en el río Asana, la desconfianza y los conflictos han persistido a lo largo de los años, incluyendo los registrados a finales del 2019 y que siguen latentes.

Covid19 y Minería 

Durante el estado de emergencia sanitaria por el Covid 19 en el Perú, hubo un debate sobre las actividades que son esenciales y aquellas que pueden ser suspendidas por la cuarentena. En ese proceso, organizaciones sociales denunciaron los beneficios que tenían las empresas minerías, que no solamente mantuvieron funcionando sus actividades “esenciales” de mantenimiento y otros, sino que la cadena de producción de la minería se mantuvo activa. Es decir, se permitió actividades de exploración, explotación, transporte, comercialización e incluso construcción de proyectos mineros. En ese sentido, empresas como Anglo American han venido trabajando con casi total normalidad mientras la mayoría de la población ha asumido los costos de la cuarentena.

En el transcurso de esta emergencia, se ha evidenciado que la Agricultura y el agua son fundamentales para la subsistencia de la población. La disponibilidad de agua limpia y el cultivo de alimentos constituyen actividades verdaderamente esenciales. Sin agua, no hay alimentos ni salud. En ese sentido, Anglo American, en lugar de solamente jactarse de los aportes de alimentos y equipos médicos que hace a la comunidad ante la ausencia del estado, debería explorar más mecanismos que garanticen que su proyecto Quellaveco no afecte la disponibilidad ni calidad futura de las aguas de los ríos Asana y de las fuentes hídricas superficiales y subterráneas de la región. Garantizar agua limpia no pasa sólo por construir represas, sino que es importante no destruir ni contaminar las aguas y fuentes ya existentes. Las obras de ingeniería de Anglo American son muy peligrosas y puede resultar en desastres ambientales como los que ya han provocado en Colombia.

Durante la pandemia, se han producido reportes internacionales que identifican patrones de comportamiento generales y la forma en que la Industria minera se ha beneficiado de la Pandemia. Anglo American no es la excepción. Las empresas en general han seguido operando con normalidad durante la crisis sanitaria. También están lavando su imagen y usando la vulnerabilidad de la población para mostrarse como salvadores, distribuyendo víveres y generando divisiones al interior de las poblaciones. Además, las poblaciones no pueden movilizarse producto de las medidas de restricción y la represión de los estados hacia las protestas sociales. En Perú, también se continúa decretando estados de emergencia y militarizando la región del corredor minero en el Sur Andino, en donde se encuentra Moquegua, lugar del proyecto Quellaveco. Por otra parte, muchos gobiernos, buscan salir de la crisis económica expandiendo y profundizando el extractivismo minero. En el caso del Perú, en los últimos años, la minería ha sido una actividad prioritaria, además se han flexibilizado normas ambientales de las que se han beneficiado las empresas mineras. No es de extrañarse que, en la etapa de recuperación económica, se beneficien de la profundización del extractivismo, incrementando la conflictividad relacionada a la competencia por el uso del agua entre empresas mineras y comunidades que la necesitan para consumo humano y agrícola en regiones como Moquegua.

Dicho esto, sería importante que Anglo American manifieste si está dispuesta a dar una garantía o seguro a la región de que efectivamente no afectará el ecosistema local y la disponibilidad de agua al cierre de sus operaciones. Finalmente es importante señalar que no basta cumplir con acuerdos mínimos con las comunidades locales, no basta con cumplir las normas laxas de un gobierno que facilita la implementación de actividades extractivas bajo el argumento de la recuperación económica. Nuestras interpelaciones tienen que ver con la responsabilidad y el respeto a las fuentes de agua de la región, recurso que han revestido de mucha importancia en la actual pandemia y a futuro.

Estas respuestas fueron publicadas por primera vez por London Mining Network