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Junta General de Accionistas de Anglo American 2020: un intento engañoso de justificar sus prácticas destructivas

Análisis de la Junta General de Accionistas de Anglo American plc, llevada a cabo el del 5 de mayo de 2020.

Versión original escrito en inglés por la voluntaria de London Mining Network, Agnes Schim van der Loeff

Debido a la pandemia del  Covid-19, las Juntas Generales de Accionistas de algunas de las empresas mineras más grandes del mundo no pudieron realizarse en su formato habitual este año. Si bien Rio Tinto todavía permitió a los accionistas hacer preguntas por teléfono, aunque con muchas dificultades técnicas, Anglo American solamente aceptó preguntas y respuestas escritas. Anteriormente, publicamos en su totalidad nuestras preguntas para la Junta General de Accionistas que cubrían una amplia gama de problemas que las comunidades enfrentan actualmente debido a las actividades mineras de la empresa. Aquí proporcionamos un análisis de las respuestas de Anglo American publicadas en su sitio web.

La falta de cualquier tipo de reunión virtual significaba que no había posibilidad de una conversación  directa con el presidente y director ejecutivo de la empresa, ni la posibilidad de hacer preguntas de seguimiento cuando las respuestas eran inadecuadas, engañosas o simplemente incorrectas. Por otro lado, el formato escrito hace que sea fácil señalar todos estos defectos, mientras que también se eliminó el límite en la cantidad de preguntas y el tiempo para hacerlas. Sin embargo, muchas preguntas finalmente se publicaron en versiones diluidas, en particular las relacionadas a Perú y Chile. Anglo American claramente se complace en aprovechar la situación al omitir las partes que destacan las malas acciones de la empresa, algo que no pueden controlar cuando los representantes de la comunidad pueden hablar por sí mismos en las Juntas Generales de Accionistas abiertas.

Brasil: respuestas contradictorias –  esquivando la pregunta

El presidente Jair Bolsonaro ha presentado una nueva ley PL 191/20, que propone abrir los territorios indígenas a la explotación de minerales, recursos hídricos y agricultura. Cuando se pregunta cuál es la posición de Anglo American al respecto, las respuestas son bastante contradictorias. Primero señala que la empresa no opera en territorios indígenas, luego que tienen cuatro solicitudes de exploración que ‘se superponen’ con territorios indígenas, y finalmente que solo operan en ‘predios autorizados’. Esto parece socavar por completo el alegato inicial de no operar en territorios indígenas. También falla en responder a la pregunta, lo que implica que una vez que se apruebe la ley, Anglo American no tendría problemas para operar en territorios indígenas, ya que estaría ‘autorizada’.

Nuestra segunda pregunta fue más directa: ¿la empresa pretende realizar exploraciones en busca de minerales o hacer minería en los territorios indígenas abiertos por esta nueva ley? Lamentablemente, no obtuvimos una respuesta, porque simplemente la omitieron. Quizás fue un error, o quizás la compañía prefirió evitar esta pregunta, particularmente porque hizo referencia a un estudio que encontró que Anglo American ‘presentó seis solicitudes de exploración minera en tierras indígenas en 2019 y 46 en el transcurso de la última década’.

En cuanto a las impugnaciones legales a la licencia de operación de la empresa en Minas Río, la empresa respondió que las disposiciones particulares de la ley en cuestión no son aplicables. Por lo tanto, no está violando ninguna ley. Sin embargo, dejando de lado los tecnicismos legales, la empresa aún tiene la responsabilidad de informar a los accionistas de los riesgos relevantes, incluidos los que plantean las presas de relaves. Además, nuestra pregunta era si la empresa había informado a los accionistas sobre este tema, pero no obtuvimos respuesta.

También preguntamos sobre la respuesta de la empresa a la pandemia de Covid-19 y el decreto municipal que permite solo actividades esenciales. Anglo American se refirió con gusto a un decreto federal que clasificaba la minería como esencial, legalizando así la continuación de sus operaciones. Sin embargo, ¿realmente considera que un decreto de este tipo, que fue declarado por un presidente que constantemente ha minimizado la pandemia, es un buen estándar para la salud pública? ¿Qué tan esencial es la minería en comparación con la salud y la seguridad de los trabajadores y las comunidades locales? No se trata solo de una cuestión de legalidad, sino de ética y responsabilidad social.

Perú: ninguna comprensión de los ecosistemas

Nuestros amigos de TerraJusta y DHUMA escribieron una crítica general de las respuestas de la compañía a nuestras preguntas sobre sus operaciones en Perú. Aquí resumimos los puntos clave sobre el uso del agua, el desvío del río Asana y Covid-19.

El proyecto Quellaveco de Anglo American está ubicado en una región que enfrenta escasez de agua. Por lo tanto, su alto consumo de agua podría generar conflictos potenciales, ya que las comunidades locales están preocupadas por sus propias necesidades de agua. Las respuestas de la empresa a nuestras preguntas se basan en el supuesto erróneo de que las llamadas aguas excedentes no sirven, lo que ‘es una afirmación absolutamente arbitraria que ignora los conceptos básicos de los ciclos hidrológicos’ y los servicios ambientales que dependen de esta agua. Además, la empresa afirma que la calidad del agua de la cuenca del Tambo incluso mejoraría gracias al papel de la presa Vizcachas, en el mantenimiento de los niveles de agua. Sin embargo, esto ignora por completo el impacto ambiental de la construcción de una presa en primer lugar. En general, el plan de gestión del agua de la empresa sigue siendo inadecuado y necesita una evaluación más completa que tenga una visión más amplia de los ciclos del agua y la complejidad del ecosistema desértico local.

Una falta de comprensión de los ecosistemas similar se refleja en la respuesta de Anglo American a la pregunta sobre el desvío del río Asana. Muestra un “intento de separar, en su gestión del agua, el recurso superficial del subterráneo”, y se centra en cómo el río no se verá afectado. Pero, ¿qué pasa con los manantiales y lagunas que están cerca y dependen del río? Es casi inevitable que se vean afectados por el desvío, pero la empresa lo descuidó por completo en su respuesta. Las preocupaciones sobre el desvío del río Asana son bien fundamentadas, visto los impactos que tiene el desvío del arroyo Bruno en Colombia en relación a otra mina en la que participa Anglo American, la mina Cerrejón. Es probable que alterar el curso natural del río tenga consecuencias a largo plazo y, por lo tanto, debe ser estudiado de mejor forma  por investigadores independientes, en lugar de la empresa.

En cuanto a Covid-19, aunque la compañía declaró que detuvo todas las actividades no esenciales, de hecho continuó operando casi con normalidad, ya que la mayoría de las actividades mineras fueron clasificadas como “esenciales”. Mientras tanto, lo que es verdaderamente esencial para la salud y los medios de vida de las personas, es el agua limpia y suficiente para la higiene y la agricultura. En lugar de destacar sus donaciones de alimentos y asistencia médica como una estrategia para lavar su imagen, la empresa debería trabajar para garantizar que su proyecto Quellaveco no afecte la disponibilidad de agua para las comunidades locales.

Chile: respuestas evasivas y engañosas

Presentamos muchas preguntas relacionadas con las operaciones de Anglo American en Chile, tanto la mina El Soldado que afecta a la comunidad de El Melón como la mina Los Bronces. Las preguntas exactas y el contexto detallado de los problemas se pueden encontrar aquí.

Con respecto al uso de agua de la mina El Soldado, Anglo American afirmó que actualmente recircula del 80 al 85% del agua utilizada en sus operaciones y busca reducir aún más el uso de agua. También quizo enfatizar que, si bien poseía los derechos de agua a 400 L / s, sólo tenía licencia para usar el 30% de eso, como si tuvieramos que aplaudir a la empresa por no violar sus permisos. Por supuesto, acogemos con satisfacción el compromiso de reducir su uso de agua. Sin embargo, también agradeceríamos una respuesta directa a nuestra pregunta sobre el retorno de las aguas subterráneas y superficiales a su curso natural, así como el cese del consumo de agua del acuífero de la cuenca del río Aconcagua y contribuir a su recarga. Además, la afirmación de la empresa de que la mega sequía “es un fenómeno multirregional que afecta a todo el país” y que “se debe principalmente a la falta de precipitaciones” no tiene sentido. Nadie afirma que la mega sequía sea causada por Anglo American, simplemente que sus impactos se agravan en gran medida por el alto consumo de agua de la mina.

Además de reducir el uso de agua, otros compromisos que asumieron incluyen mejorar la disponibilidad de agua para las comunidades locales y colaborar con ellas respecto a las evaluaciones psicológicas y un nuevo plan de emergencia. Además, la empresa dijo que replantaría 700 hectáreas de bosque nativo este año para combatir la desertificación. En relación a la pérdida de biodiversidad causada en 2005, la respuesta fue que ‘Anglo American, como parte de su compromiso de devolver toda la tierra a su estado original, ha reemplazado cada planta o árbol, y por supuesto contribuirá a mejorar el ciclo hidrológico natural de la cuenca. Por supuesto, estos compromisos son bienvenidos y nos aseguraremos de comprobar si se cumplen realmente.

También preguntamos sobre el impacto de la pandemia en la comunidad de El Melón. Anglo American estaba feliz de hablar sobre sus ‘programas exitosos y de larga duración’ para el espíritu empresarial y la empleabilidad como una forma de compensar la pérdida de empleo debido a la pandemia. Sin embargo, sólo incluyeron esa pregunta en particular, omitiendo la parte sobre la falta de agua necesaria en El Melón para lavarse las manos y prevenir la propagación de la pandemia, el incumplimiento de Anglo American con los artículos 14, inciso 2, 22 y 65 del Código de Aguas, y su negación de responsabilidad para garantizar el acceso de El Melón al agua potable.

La otra mina de Anglo American en Chile es la mina Los Bronces en Lo Barnechea. En 1989, el gobierno chileno exigió que EXXON retirara las presas de relaves en la cuenca del río San Francisco en un plazo de 25 años debido a los graves riesgos que representan. Esta responsabilidad fue transferida a Anglo American cuando compró la mina. Aunque el plazo expiró hace 5 años, solo se ha eliminado el 40%. En respuesta a esta falla, la empresa culpó a “dificultades técnicas y escasez de agua” por el retraso, ignorando cómo la mina en sí contribuye al problema de la escasez de agua. Decir que ‘siguen comprometidos’ no es suficiente cuando 30 años después la gente de Santiago sigue en riesgo por los relaves que quedan.

Luego hicimos muchas preguntas sobre los impactos de la mina en los glaciares cercanos. La empresa respondió que estaban ‘conscientes de la importancia de los glaciares para los ecosistemas’ y que ‘el Proyecto Integrado Los Bronces ha sido diseñado específicamente para no impactar los glaciares’. Las respuestas citan muchos detalles técnicos sobre cómo se garantiza la protección de los glaciares, lo que para una persona común suena muy convincente. Sin embargo, una investigación de DeSmog UK reveló que los estudios mencionados no tienen nada que ver con el impacto potencial en los glaciares. Expuso que el diseño de la mina ‘utiliza una medida de contaminación totalmente no relacionada para estimar el impacto en los glaciares’ y los expertos dicen que ‘no existe un estándar conocido para medir tales impactos de contaminación en los glaciares’. Esto plantea la pregunta de cuán a menudo Anglo American y otras compañías mineras engañan para salir de las preguntas con evidencia aparentemente válida.

De manera similar, también se dieron respuestas técnicas y engañosas a preguntas sobre el uso del agua en Los Bronces. En abril de este año el mandatario chileno decretó un estado de escasez de agua por 6 meses, lo que implica una reducción del uso de agua para las actividades mineras. La respuesta que obtuvimos simplemente indicó su uso promedio de agua de 780 L / s y que las fuentes de agua incluyen los ríos. Esto no solo contradice el compromiso de sustentabilidad de la empresa de no incorporar agua dulce, sino que también ignora la cuestión de la responsabilidad de seguir usando la misma cantidad de agua a pesar de la escasez nacional de agua. Su afirmación de que “la escasez de agua es un problema que nos afecta a todos” parece un nuevo intento de evitar asumir la responsabilidad por el papel de la empresa a la hora de garantizar el acceso al agua de las comunidades locales. Convenientemente ignora las enormes diferencias de poder que determinan quién puede acceder al agua. La provisión de kits de saneamiento para prevenir la propagación de Covid-19 significa poco si no hay suficiente agua para las necesidades básicas de higiene.

Cerrejón: evitando la responsabilidad en múltiples frentes

Todas las preguntas relacionadas con la mina Cerrejón se remitieron a la administración de Cerrejón, y Anglo American desea enfatizar que sólo representa un tercio de los accionistas y, por lo tanto, no es directamente responsable de esta ’empresa conjunta administrada y operada de forma independiente’. La pregunta es, si BHP y Glencore (los otros dos propietarios con partes iguales) dicen lo mismo, ¿quién asumirá finalmente la responsabilidad de la variedad de problemas que afectan a las comunidades locales de La Guajira?

Respecto al Covid-19 y el reinicio de operaciones en abril, la gerencia de Cerrejón explicó cómo había cumplido con la nueva normativa, contribuyendo a los esfuerzos humanitarios y minimizado el riesgo de transmisión en su fuerza laboral. Lo que no cubrieron fue cómo las operaciones de la mina contribuyen a los problemas actuales. Por ejemplo, su uso diario de 16 millones de litros de agua y sus efectos negativos en 19 ríos y llanuras aluviales como se menciona en nuestro informe Voces desde el Territorio. Uno de estos ríos es el Arroyo Bruno, que el Tribunal Constitucional ordenó que Cerrejón lo devolviera a su cauce original. En respuesta a nuestra pregunta de por qué no se había hecho esto todavía, la gerencia de Cerrejón afirmó que esto en realidad no se había ordenado, citando un posible daño ecológico como una de las razones. Sin embargo, un informe del máximo organismo de fiscalización de Colombia publicado en julio concluyó una vez más que el arroyo Bruno debería volver a su curso natural. Afirma que el informe técnico presentado en apoyo del desvío es muy débil y no responde a la investigación solicitada por el fallo. El órgano de control también señala múltiples incumplimientos a una sentencia de 2017 de la Corte Constitucional que ordena la protección de los derechos de las comunidades indígenas Wayúu al agua, la soberanía alimentaria y la salud.

En 2019 hubo un fallo similar sobre los efectos de la minería en los recursos hídricos, que entre otras cosas ordenó a Cerrejón traducir la sentencia del tribunal al inglés para sus tres accionistas multinacionales. En respuesta a nuestra pregunta de por qué Cerrejón aún no había proporcionado esta traducción, nos alegró saber que sí. Ahora esperamos que se publique en su página web para que esté disponible públicamente para todas las partes interesadas. Sin embargo, Cerrejón también volvió a enfatizar su desacuerdo con la decisión del tribunal y su determinación de seguir adelante con una apelación en su contra.

En cuanto a nuestra pregunta sobre la continua necesidad  de medios de vida en la comunidad de Roche, Cerrejón dijo, entre otras cosas, que había proporcionado capital inicial para 25 empresas comunitarias. De hecho, estas son noticias antiguas y la mayoría de los negocios comunitarios fracasaron. Por lo tanto, la pregunta sigue siendo cómo va a ayudar la empresa a las familias – cuyos medios de vida han destruido – a desarrollar formas nuevas y genuinamente sostenibles de ganarse la vida. La administración de Cerrejón no respondió a nuestro punto sobre la necesidad de tierras comunales a pesar del efecto devastador que la pérdida de estas tierras ha tenido en las comunidades reubicadas.

También presentamos una serie de preguntas sobre la comunidad de Tabaco que fue desalojada violentamente por Cerrejón en 2001 y aún está buscando reparación. Le preguntamos a Anglo American qué haría para garantizar que Cerrejón acepte a los representantes electos de la comunidad y deje de intentar fomentar la división en la comunidad, que es la impresión que tiene la comunidad, dado el comportamiento de la empresa. Cerrejón respondió que nunca intentaría fomentar la división en la comunidad. Sin embargo, a lo largo de los años su comportamiento si lo ha hecho. Anglo American, por su parte, dijo que no puede intervenir más porque no administra la operación. El resultado es que la gente de Tabaco sigue esperando justicia 19 años después porque los dueños de Cerrejón se niegan a asumir la responsabilidad.

Finalmente, preguntamos sobre los planes de cierre de la mina Cerrejón y específicamente cómo se garantizaría la participación de los trabajadores y las comunidades. Lamentablemente, Anglo American no ofreció tal garantía y simplemente proporcionó un enlace a los informes anuales de sostenibilidad de Cerrejón. Dos preguntas (sobre electricidad y sobre negociación colectiva con el sindicato de Sintracarbon) fueron remitidas a Cerrejón pero no incluyeron respuesta cuando Anglo American las publicó. Estos aún no han sido respondidos.

El formato escrito de la junta de accionistas de este año le facilitó a Anglo American evitar la responsabilidad y evitar ser criticado públicamente frente a otros accionistas por los impactos dañinos de sus actividades mineras. Sin embargo, también nos dio sus compromisos por escrito, así como detalles técnicos (incorrectos) que luego podrían verificarse fácilmente, como los estudios de impacto de los glaciares. Aunque la pandemia ha dado lugar a intentos de encubrir las actividades mineras, también ha puesto de manifiesto las verdaderas prioridades de las empresas mineras. Esperamos que el próximo año podamos invitar nuevamente a representantes de la comunidad para que se dirijan directamente al director ejecutivo y presidente de la empresa.